Hanna Arendt y el barril explosivo

En 1944 el Congreso de los Estados Unidos rechazó a quienes en aquel momento eran masacrados por los nazis, para favorecer sus necesidades nacionales de conseguir petróleo de Arabia Saudí que las proveía. Defensa de sus intereses nacionales a cambio de una verdadera protección petrolera, escribía, no al pie de la letra, Hanna Arendt. en un texto de ese mismo año. Advertía que el Próximo Oriente y todo el espacio mediterráneo corría el riesgo de convertirse en el barril de pólvora que estaba en el porvenir del mundo. El general Marshall – jefe del estado mayor conjunto norteamericano – apoyó la construcción de un oleoducto de los saudíes desde el Golfo Pérsico a Haifa (Israel) y Alejandría (Egipto). Aljrl