DOMINGO 03/08/2025, PARA CAVILAR

1/ El preacuerdo de la Comisión UE con el presidente USA.

Nosotros no aceptamos que se separe lo económico de lo humano. Se encuentra en el número 14 de la Populorum progressio. El 27 de julio se anunció en Bruselas la firma de un preacuerdo comercial preliminar entre la UE y USA , por el cual la primera acepta un arancel uniforme del 15% sobre la mayor parte de sus exportaciones a USA.  Triplica el arancel anterior que era un 4,8%. La UE se compromete a que nuestras empresas inviertan 600.000 millones de $ en Estados Unidos. El informe Draghi pide que la UE dedique 800.000 millones de $ en territorio europeo para hacer frente al desempleo estructural y a la desindustrialización acelerada. Esta inversión debería ser anual. La UE se compromete a comprar 750.000 millones de $ de energía a USA en 3 años, en gas natural licuado. Lo anterior supone que nuestras empresas o se localizaran allí o se especializaran en abastecer a Estados Unidos.

Aspectos militares del preacuerdo: UE adquirirá más material de la industria militar norteamericana lo que impedirá consolidar una industria similar en Europa y aumentará nuestra dependencia militar de USA, pues dependeremos de sus piezas de repuesto y de su software. También acepta no regular las actividades de los gigantes digitales americanos. Por tanto, renunciamos a controlar nuestro espacio público y la integridad de nuestros datos y de nuestros procesos democráticos.

Posibles razones de la posición humillada de la Comisión UE: Alemania e Italia estaban dispuestas a firmar lo que propusiera la Administración USA para dar fortaleza y visibilidad a su sector exportador. Los miembros de la UE ubicados en el este de Europa no desean perder el marco de protección militar que les proporciona Estados Unidos. La Comisión y su presidenta se han limitado a transmitir el voto de Alemania, como viene haciendo desde que fue elegida. El preacuerdo es muestra de la servidumbre voluntaria. Ya demostrada ante el asesinato de 60.000 palestinos entre Israel, Estados Unidos con las administraciones Biden y Trump y el silencio hipócrita de la excristiana Europa. La guerra de Ucrania demuestra que el gasto que supone hace que un 30% lo asuman los países de la UE y un 66% por los EEUU. Nada menos que en 1967 en su artículo Iglesia católica y crítica marxista del capitalismo, Oswald von Nell-Breuning  escribió: “Estamos en una sociedad dividida en clases. Unos son dueños de los medios de producción y otros solo pueden aportar su propio trabajo. Están obligados a someterse al poder decisorio de los capitalistas”. Tucídides, nacido en 460 a.C., sentenció: Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben.

2/ Nigeria y hambruna.

6520 niños han muerto por desnutrición en el norte de Nigeria, en las estructuras asistenciales de Médicos sin fronteras (MSF). Desde enero hasta finales de junio de este año ha aumentado la tasa de muertes de menores por desnutrición un 208%. Causas inmediatas: muy notables recortes de la ayuda exterior; aumento disparado del coste de la vida para las poblaciones de la zona; recrudecimiento en el territorio noreste de los ataques yihadistas. Los recortes masivos en las ayudas de EEUU, Gran Bretaña y la UE. De las 750 madres asistidas en esas estructuras MSF, la mitad de ellas sufrían desnutrición aguda, incluyendo en eses grupo el 13% que padecen desnutrición aguda. El PMA (Programa mundial de alimentos ONU) advirtió el 20 de julio que se verá obligado a suprimir toda la ayuda alienaría y nutricional de emergencia para 1,3 millones de personas en el noreste de Nigeria. Los países africanos beneficiarios de las ayudas UNAID de Estados Unidos, suprimidas el 01/07/2025 son Etiopia, Sudán del Sur, Nigeria, Uganda, Kenia y RD del Congo. El PMA ONU ha reducido sus operaciones en Mauritania, Mali y República Centroafricana. En el análisis de las decisiones norteamericanas a las que hago referencia no pueden obviarse las serias dudas sobre la eficacia de los programas de ayuda a lo largo de los últimos años; el peso de las tremendas burocracias que se han ido creando en las organizaciones distribuidoras de las ayuda y sus costes; los efectos perversos y no buscados por las decisiones iniciales de las ayudas respecto a la dependencia de las mismas; la corrupción de las elites políticas y gobernantes de los propios países beneficiarios de las ayudas y también los costes para las finanzas norteamericanas.