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  • Nota sobre Israel

    Israel ha matado a al menos 360 palestinos desde la entrada en vigor del alto el fuego en Gaza. Soborno, fraude y abuso de confianza: los casos de corrupción por los que Netanyahu ha pedido el indulto, formalmente al presidente del país por los tres casos de corrupción que pesan sobre él. El producto interior bruto de Israel se contrajo un 3,5% en el último causa de la guerra con Irán, que obligó al cierre temporal de comercios, oficinas y el espacio aéreo. Es la primera vez que la economía se ve afectada desde el inicio del conflicto en Gaza, en octubre del 2023, que provocó un desplome del 20,8% . Entre los meses de abril y junio, el sector empresarial israelí cayó un 6,2%. El consumo privado retrocedió un 4,1%, el gasto público un 1% y la inversión en activos fijos se desplomó un 12,3%, lo que refleja un debilitamiento de la confianza, según un informe publicado por la Oficina Oficial de Estadísticas. León XIV apoya la creación de dos Estados como «la única solución» al conflicto entre Israel y Palestina. A su llegada a Líbano, el papa ha pedido «anteponer la paz a todo lo demás» y ha señalado que «no hay reconciliación duradera sin un 

  • Lo de Almería (III)

    Publicado originalmente en el confidencial Andaluz

    Enciso, Megino, Arenas y Amat: una guerra civil silenciosa que nunca debilitó a la derecha almeriense.

    Pepe Fernández 2 de diciembre de 2025

    Si uno quiere entender por qué la derecha continúa mandando en Almería con una comodidad casi fisiológica, debe repasar una historia que la mayoría prefiere olvidar: las guerras intestinas del Partido Popular almeriense. Fueron guerras duras, de navaja afilada, pero con un desenlace que pocos imaginaban mientras ardían los despachos: el PP salió de todas ellas reforzado como partido, más grande, más unido y, sobre todo, más controlador.

    Para ello hay que recordar que el PP en Almería no siempre tuvo una única cara. Hubo un tiempo en el que convivieron varias derechas a la vez, todas alimentadas desde el mismo tronco, pero operando con siglas diferentes para asegurar el poder institucional en todos los frentes. Al final les separaban solo viejas rencillas, quizás disputas en repartos, pero lo importante era lo que había que cuidar y mimar, porque a todos les daba de comer.

    La primera gran ruptura fue la de Juan Megino, que después de ser alcalde bajo las siglas del PP decidió levantar un partido nuevo: el GIAL. Aquella primera campaña electoral, con Megino posando en los carteles luciendo un Rolex de oro, sintetizaba perfectamente la estética política de la época: poder, músculo económico y cero complejos. No fue una ruptura ideológica; fue una disputa personal por el control del espacio político y el poder real, especialmente el que en ese momento te daba controlar el Urbanismo en una Almería con mucho suelo por edificar y varios Toblerones que derribar.

    Después vendría Juan Enciso, alcalde de El Ejido, que se marchó del PP cinco minutos antes de que se produjera su expulsión y decidió adelantarse dando un portazo y creando luego el Partido de AlmeríaPAL. Fue un gesto calculado, una retirada a tiempo, propia de quien conocía perfectamente cómo funcionaban las estructuras internas del PP almeriense con Gabriel al mando. Enciso, que aspiraba sin disimulo a disputar el liderazgo provincial a Gabriel Amat después de que Javier Arenas le proclamase públicamente como “el mejor alcalde de España”, abrió la puerta a la mayor guerra civil que ha visto la derecha almeriense. Una batalla política, económica y personal entre amigos de décadas, socios en negocios, compañeros de partido y rivales por la misma silla.

    Convendrá dejar sentado que, en el fondo, la Operación Poniente se hace realidad gracias a  papeles confidenciales volanderos – el llamado Informe Pícaro entre otros –  que Amat y su gente en El Ejido tenían en la bocamanga como arma disuasoria de destrucción de los adversario en su batalla interna por el poder. Era la típica guerra de dossieres, pero este llevaba mucha trilita dentro. El informe patrimonial del clan era bastante exhaustivo, quizás por eso fue caro, pero sufragado por un conocido empresario ejidense del PP.  Quien nos lo filtró se había encargado de eliminar las páginas que hablaban de lo suyo y de su familia. Ni Amat ni su gente podían imaginar que iban a sonar  los clarines antes de tiempo, sin que él levantase el pañuelo blanco. Los periodistas, soltando el escándalo sin ‘consultar’ con el PP, evitamos que todo acabase entre ellos pactado y consensuado, como en otras tantas veces.

    El sistema tenía un mecanismo de supervivencia que pocos partidos han manejado con tal habilidad: los partidos fantasma. Tanto el GIAL como el PAL funcionaron, en el fondo, como satélites que orbitaban alrededor del núcleo real del poder de la derecha. Permitían mantenerse en instituciones clave incluso cuando el PP perdía votos o se fracturaba. Gracias a esos partidos, la derecha nunca perdió del todo la Diputación, ni los grandes ayuntamientos, ni las principales áreas de influencia. Las lenguas de doble filo llegaron a decir por lo bajini, sin demostrarlo, que cuando se creó Vox en Almería, el propio Amat se encargó de “empotrar” a gente de su total confianza en el partido de Santiago Abascal. Luego acabaría gobernando con ellos, no sin problemas, porque uno de los dos concejales de Vox resultó ser honrado, muy de derechas, pero honrado. Y dimitió ante extraños manejos económicos que detectó en el área de Turismo.

    El PSOE llegó a actuar de comparsa en la Diputación en una de sus páginas más oscuras y lamentables. Permitió que tres tránsfugas —tres— provenientes de la derecha extrema de El Ejido (PAL) controlaran la institución a pesar de que el PP era el grupo mayoritario. Una anomalía democrática que solo se explica por los equilibrios internos de la época y por la habilidad política de quienes manejaban los hilos desde las sombras, casi siempre en beneficio propio, no de los administrados.

    La figura de Gabriel Amat emerge aquí con la claridad de un faro. No hay forma de entender el poder en Almería sin detenerse en él. Presidente de la Diputación, alcalde de Roquetas, líder orgánico, referencia absoluta para Madrid y Sevilla, eterno presidente del comité electoral regional del PP-A y, ojo, “hermano mayor” adoptado por Javier Arenas, su mejor título. Pero su poder no fue solo institucional; fue también emocional. Muchos dirigentes locales, tanto del PP como de otras siglas que después confluyeron en él, orbitaban alrededor de su capacidad para ordenar conflictos, cerrar heridas y repartir espacios o prebendas. Premiar o castigar. Pactar entre caballeros, pactar incluso con dureza, pero sin ruidos. Es su lema. Su nombre levanta más miedo que respeto en muchos de los que le rodean, algo que he comprobado, cuando alguno en una charla bajan el tono al mencionar el nombre de Gabriel Amat en algún lugar público. No vaya a ser.

    Recuerdo con exactitud nuestro último encuentro en el que Amat me confesó, ya cansado de tantas guerras, que su gran ilusión era ver a su querido Javier Arenas entrar por la puerta principal del Palacio de San Telmo: “Después de eso, me retiraré”, me dijo meses antes del último intento fracasado de Arenas por ser presidente de la Junta. Nunca vio cumplido ese deseo. Arenas nunca llegó a San Telmo. Pero Amat no se jubiló. Ahora pretende volver a presentarse en las próximas municipales. Y seguramente las volverá a ganar si lo hace.

    El aterrizaje de Arenas en Almería, como padrino político de Amat importado desde Sevilla, fue otro movimiento maestro. Hizo las maletas en Sevilla y fijó su domicilio electoral en la provincia. En Roquetas Gabriel hasta le puso su nombre a una Avenida. Desde entonces lideró listas y marcó el ritmo de toda la organización desde Almería. Para muchos, fue el momento en que el PP almeriense dejó de ser una estructura local para convertirse en un laboratorio del poder autonómico. El político andaluz de Olvera, eso sí, cada vez que volvía de Almería a Sevilla llevaba en el maletero del coche sus bolsas negras con tomates, mucho tomate y mucho pepino de la rica huerta almeriense para el gazpacho andaluz del PP.

    Los enemigos internos fueron desapareciendo uno a uno. Megino quedó reducido a un recuerdo político; Enciso acabó atrapado por Poniente y siempre estigmatizado por su papel cuando la violencia racial desatada en el 2000 en El Ejido; otros líderes fueron neutralizados, absorbidos o dejados caer. Pero el PP siempre siguió de pie. Y creció con Don Gabriel como capo indiscutido e indiscutible.

    Las causas judiciales que se fueron acumulando contra cargos populares —más de doscientas, según ha presumido el propio Amat— terminaron todas del mismo modo: archivadas por jueces, casi siempre a petición de la Fiscalía de Almería con alguna sonora excepción como ocurrió en el caso Teatro Auditorio de Roquetas – obrón con un sobrecoste del 120%- o en la «Trama Amat» en la llamativa «Pieza SurPoniente», la empresa de automóviles de Amat y su familia que le vendía Audis de alta gama a las instituciones del lugar. Allí compró el Ayuntamiento de Roquetas, entre otros vehículos un coche para el alcalde por 96.000 euros, en concreto el modelo Volkswagen Phaeton L 4.2 V8 335cv Tiptronic 4 Motion. 

    El Fiscal Delegado de Delitos Económicos y Financieros de la Fiscalía de Almería, Álvaro Navarro García, se plantó ante un escandaloso auto de archivo firmado por la jueza Purificación Ferreiro que días antes de marcharse a otro destino decidió decretar el archivo de todo. Pero el fiscal Navarro, a su manera, dictó su veredicto y lo dejó escrito con estas palabras que bien merecen mármol de Macael, colgado a las puertas de la Justicia almeriense:

    «Si nos amparamos aunque sea de forma indirecta en la proyección política de un justiciable para detener una investigación no solamente cometeremos una incorrección desde el punto de vista jurídico sino lo que es peor, ofreceremos una imagen de la justicia sometida al poder político, poniendo en serias dudas la estricta separación de poderes de la que goza el Estado español”.

    “En el presente caso, habida cuenta los indicios delictivos existentes respecto del alcalde de Roquetas de Mar Gabriel Amat Ayllón, el hecho de que el mismo no llegue siquiera a declarar en calidad de investigado supondría constatar la existencia de un servilismo por parte de los juzgados y tribunales hacia los intereses políticos”.

    “Por todo lo expuesto, interesamos se revoque el citado auto y se proceda acordar la reapertura de la causa y la práctica de la diligencia solicitada por este Ministerio, esto es la declaración en calidad de investigado de Gabriel Amat Ayllón”.

    Nunca se cumplió la petición del fiscal Álvaro Navarro. Lo archivado, archivado quedó, como tantas y tantas causas por corrupción  política a lo largo del último cuarto de siglo en Almería.

    Las salidas judiciales y los tiempos de instrucción jugaron siempre a favor de la estabilidad interna del partido hegemónico. De vez en cuando, como un aviso recordatorio, caía algún socialista condenado. Fue el caso del ex vicepresidente de Diputación Luis Pérez Montoya o del alcalde de Albox que se hizo famoso en la provincia por haberse echado una novia en Madrid a la que contrató como asesora jurídica del ayuntamiento, gastos de viaje aparte. La provincia funcionó, durante décadas, como un cortijo político de los partidos, cada uno en sus territorios, donde cualquier sobresalto se gestionaba desde dentro, sin dejar grietas… ni rastros.

    Ese sistema, que parece hoy tambalearse en el PP con el inicialmente denominado caso mascarillas, sobrevivió a todo: a las rupturas, a Poniente, al Algarrobico, a la Fabriquilla, a la crisis económica, a los Tres Reyes, a la caída nacional del PP por corrupción e incluso a sus propias guerras internas.

    Por eso, lo que ocurre ahora es tan significativo. Porque esta vez la fractura no nace dentro. Nace fuera, de manera no controlada por los lugareños. Nace en un juzgado lejano al que nadie miraba y del que nadie sabía. Y afecta a nombres que parecían intocables hace unas semanas tan solo.

    Pero para entender la magnitud del temblor actual, antes hay que mirar a la otra parte del tablero político. A la izquierda que, cuando más la necesitaba Almería, decidió entregarse al silencio y a pastorear los pocos prados que le iban quedando. A Gabriel Amat los socialistas siempre le guardaron distancia, el PSOE almeriense le tuvo más miedo que respeto

    Pepe Fernández

  • EN MARTES LA CORRUPCIÓN P’ALANTE

    En las Corts valencianas, el grupo popular propone a Mazón como miembro de la Comisión de Reglamento de las Corts y portavoz, con 8.879 euros brutos al año, según el portal de transparencia. Esa comisión no se ha reunido desde 2020. Una cuantía que podría ser algo superior en la actualidad. No se amontonen. Una ex alto cargo de la UE, detenida por presunta corrupción en una institución comunitaria: Federica Mogherini, exalta representante europea para Política Exterior, está siendo interrogada por la policía por una licitación de los años 2021-2022. Los altos cargos y menos altos afiliados al honestamente honesto PP del señor Nuñez Tellado y de la degustadora de fruta señora Diaz Rodríguez, realizaron sus andanzas primeros en los años 2021-2022, perfectamente conectados con el trío calaveras del PSOE, Santos, Abalos y K.Garcia. Ajrl

  • Lo de Almería II

    El sumario de la Magistrada Montserrat Peña abrió una ventana a la doble vida política del Poniente almeriense.

    Pepe Fernández 1 de diciembre de 2025

    Para entender lo que está ocurriendo hoy en Almería hay que abrir una carpeta que sigue oliendo a pólvora, aunque hayan pasado más de quince años: la Operación Poniente. No solo por lo que significó judicialmente, sino porque fue la primera vez que una provincia entera pudo asomarse, casi de golpe, al interior de las alcobas y despachos del poder local. Poniente no fue solo un caso de corrupción. Fue un retrato íntimo, crudo. a veces grotesco y esperpéntico de lo que realmente sucedía detrás de los discursos, las fotos oficiales y los golpes de pecho dominicales ante La Divina Infantita o la Virgen del Mar.

    Lo recuerdo con absoluta nitidez. Cuando como periodistas conseguimos acceder a los primeros 22 tomos del sumario que instruía la magistrada Montserrat Peña —un sumario que no cabía en una sola mesa y que parecía no terminar nunca con 544 tomos al final de todo— nos llevamos una sorpresa que todavía hoy me sigue acompañando. Esperábamos corrupción económica, irregularidades contables, contratos amañados, ingeniería financiera. Y sí, todo eso estaba. Pero lo que nos encontramos además fue algo que ninguno habíamos previsto, un retrato sociológico hiperrealista : un catálogo detallado de la doble vida de quienes administraban dinero público como si fuera suyo.

    Las transcripciones telefónicas eran un universo paralelo, muchas veces flipante. Conversaciones interminables entre investigados sus amigos y compinches o con sus amantes, confesiones de despechos políticos, relatos de traiciones internas dichas desde la cama, promesas sentimentales mezcladas con contratos, adjudicaciones, favores. Todo ello aderezado con yates atracados en marinas privadas, coches de alta gama pagados con dinero que luego se justificaba como gastos de empresa, apartamentos junto al mar para mantener a barraganas a las que algunos acudían cada noche por teléfono a desahogarse, aunque no precisamente para hablar de sexo, sino para llorar sus propias guerras internas. La quiromancia y ritos de brujería blanca, también aparecía como clavo ardiendo en momentos complicados de alguno. En el fondo proyectaban la imagen de poseer  almas tremendamente solitarias, profundamente infelices y tristes. El dinero no lo era todo y en este proceso quedaba más que en evidencia.

    Y luego estaba el símbolo máximo del derroche: la famosa American Express de color negra, – “la negra” la denominaban- con un millón de euros como límite de gastos, utilizada con la misma naturalidad con la que uno paga un desayuno o un aperitivo en Almerimar. Tener esa tarjeta, como tenía el considerado ‘cerebro’ de la trama Poniente,  el Interventor municipal Pepe Alemán Bracho, suponía también tener un mayordomo 24/7 a tu entera disposición para todo lo que pudieras desear: gestiones inimaginables, del tipo que fueran, viajes, hoteles, espectáculos, compras, museos, restaurantes… En los salones más caros de París, los más galardonados, nunca tuvo el interventor municipal de El Ejido problemas para reservar su mesa. Aquello no era ya un caso judicial. Era un hiperrealismo moral, como gastarse cerca de veinte mil euros en un pedido de caviar de Riofrío. El sumario era un espejo de la realidad.

    Nada de esto, como es lógico, servía para el núcleo de la investigación penal. No sumaba delitos, no añadía cifras al fraude, no cambiaba el mapa de responsabilidades penales. Pero abría una ventana imprescindible para comprender la arquitectura mental de aquel grupo de dirigentes políticos de la derecha del Poniente almeriense. Funcionaban egoístamente, en un mundo propio donde el dinero público era patrimonio personal, la administración una finca privada y la ciudadanía un ruido de fondo que apagaban por las buenas… o por las malas. El contraste entre sus excesos y la realidad de los pueblos y pedanías del Poniente, con familias trabajando desde la madrugada en los invernaderos, nunca les arrancó la menor reflexión. Y no hablo solamente de los emigrantes bajo plástico, víctimas en el 2000 de verdaderas cacerías humanas nocturnas cuando literalmente El Ejido ardió durante días tras el asesinato de una joven del pueblo por un magrebí, chispa que desencadenó todo..

    Tras nuestra denuncia periodística el Día de los Enamorados de 2008, le siguió una atropellada personación en Fiscalía de IU y del PP denunciando formalmente la trama que se adivinaba tras la documentación publicada. Nadie esperaba que la sociedad civil se movilizase. Pero lo hizo a su manera en este caso. Y supo sacar provecho a los primeros compases del activismo ciudadano que se abría paso en Internet a través de blogs abiertos a comentarios libres. Aquello fue una pequeña revolución en nuestra primera década, una instrucción judicial narrada en tiempo real o casi.

    Cuando estalló el 20 de octubre de 2009 la Operación Poniente, el 8 de noviembre, los periodistas del diario «Ideal»  Miguel Cárceles, Quico Chirino y José Mª Granados firmaban una información en la que contaban que «La Operación Poniente lleva colgada en un blog de internet desde principios de año» (…) «Operación Topolino ofrece algunos datos de la presunta trama corrupta de El Ejido utilizando nombres del cuento Alicia en el País de las Maravillas».  Efectivamente, todo cuanto se publicaba allí estaba encriptado bajo nombres del cuento de Alicia. Pero a los miles de lectores diarios de El blog de Topolino les interesaba más el pecado que el pecador, exactamente los hechos que se investigaban bajo secreto judicial. Y allí se apuntaban posibles hechos y nombres con sobrenombres, pero perfectamente identificables por los paisanos ejidenses. Algunos de los que escribían sus opiniones en el blog, horas antes, habían estado con la policía Judicial contándoles lo que querian saber como testigos. Entre ellos muchos trabajadores de ElSur. Aquello generó cierta histeria colectiva, como luego se comprobaría al oir las charlas grabadas por la Jueza.

    En respuesta, el clan corrupto investigado no dudó ni un momento en emplear sus medios públicos a la desesperada contra quienes, sin tener información privilegiada, sabían de sobra lo que la Justicia se estaba encontrando en los sótanos del Poniente. Lógico, era vox populi, lo hacían todo con descaro y a la luz del día. La emisora municipal Radio Ejido y la cadena provincial de emisoras de la Diputación ACL Radio —actualmente Dipalme Radio— con el PSOE en la sombra, totalmente cómplices y callados, fueron durante meses los martillos pilones empleados sin piedad contra todo el que osara opinar contra los corruptos y sus protectores, ya fuese político, empresario o periodista.

    Por su parte, el canal privado de tv controlado por el PAL, denominado Ejido TV, cuyo propietario y director editorial era José María Díaz, hermano de uno de los tres tránsfugas del PAL socios del PSOE en Diputación, se utilizó singularmente para emitir reportajes «de investigación» contra Gabriel Amat, sus socios y familiares, decían, metidos en negocios poco claros o nada transparentes. Siendo muy graves las cosas que denunciaron contra Amat, algunas de las cuales acabarían años después negro sobre blanco en papeles judiciales, los reportajes de Ejido TV fueron pólvora mojada, sin efecto alguno. Amat nunca se querelló, algo raro desde luego. Solo anunció demanda en una ocasión, cuando «la voz» de Enciso y su ideólogo Pepe Añéz  en Radio Ejido, director de la emisora, dijo que Amat y su familia tenían dinero oculto en Gibraltar y en otros paraísos fiscales. Años después más de uno podía relacionar las evasiones del empresario hotelero Miguel Rifá, con estos rumores ya que Rifá era socio del sobrino más emprendedor y rico de Gabriel Amat.

    Nunca escuché tan cabreado e indignado a Amat  como aquella mañana al teléfono, cuando me pidió la grabación para «querellarme contra esos canallas mentirosos». Nunca lo hizo. Lógico, en esos primeros compases de la O.P la atención mediática y  ciudadana, escandalizada, siguió concentrada en Juan Enciso Ruiz y los saqueos de su banda; un grupo de desalmados que al final se comprobó que lo tenían engatusado, neutralizado, engañado en muchas decisiones, pero loquito de contento con las obras de ampliación en un cortijo/bodega de su propiedad en un pueblito de Las Alpujarras. Pero aquella contraofensiva de Enciso contra Amat desde la tele local de sus amigos del PAL, dejó un poso inquietante sobre el líder de la derecha en Almería, el PP, su familia, sus socios y sus manejos o negocios en el sector inmobiliario y urbanístico. Y eso lo contaban nada más y nada menos que flamantes ex camaradas de partido, quienes hasta hacía bien poco habían pertenecido al PP de Amat y Arenas y no como simples militantes de base. Juan Enciso no fue un cualquiera en el PP de Almería. Arenas lo había llegado a bautizar tiempo atrás como «el mejor alcalde de España». Años después, de todo eso que sacaron a la luz los imputados contra Amat desde la tele de los hermanos Durán, se hablaría y con detalle en el procedimiento que se conoció como la «Trama Amat» ( también archivadísimo) y que impulsó en los tribunales como casi todos los procedimientos anticorrupción en Almería una asociación civil y apartidista denominada AMAyT, nombre nada casual que partía de un rebuscado «Asociación Mediterránea Anticorrupción y por la Transparencia», el acrónimo resultante era AMAyT que les sonaba familiar, a pedir de boca. En el fondo eran un puñado de locos por la higiene democrática de Almería, sin un euro para pleitear, barreras que jueces subían o bajaban a su antojo, luchando contra los molinos de viento de todos los tamaños. El final era el esperado: El ratón nunca caza al gato. Las venturas y desventuras de esta asociación, denunciante de infinidad de casos ante los fiscales de Almería, (o Granada) resumiría con bastante detalle las rutas empleadas por la corrupción y sus autores en aquella provincia.

    Aquel sumario del Poniente reveló también el papel, no menor, de la multinacional andaluza Abengoa en los manejos de la trama delictiva. Felipe Benjumea Llorente, representante de una poderosa y respetada saga empresarial sevillana, aparecía en el epicentro de unas operaciones que jamás se habrían podido tejer sin la complicidad mutua entre poder político (por supuesto también la Junta del PSOE que agasajaba a todos en la Feria de Abril de Sevilla) y los más altos ejecutivos del entramado corporativo. Recuérdese, Abengoa, un grupo empresarial con expolíticos de pelaje bipartidista en su Consejo de Administración. Abengoa, que entonces era gigante y hoy es un derribo, representaba perfectamente ese vínculo simbiótico —y tóxico— entre lo público y lo privado. La empresa semipública El Sur  de El Ejido era eso: dinero público que se llevaban los ejecutivos de la multinacional privada y sus compinches a través de subcontratas a medida. Un saqueo de libro.

    Los años pasaron, pero la Operación Poniente siguió avanzando lentamente, casi a paso de tortuga boba. La Agencia Tributaria, en la Hacienda del presidente Mariano Rajoy, con un tal Cristóbal Montoro de ministro, desesperaba al fiscal Jesús Gázquez esperando informes tributarios que tardaron años para afinar las acusaciones finales que debería sostener el Ministerio Público en la lejanisima vista oral. Quince años tardó la Justicia en hablar, y aún hoy hay recursos rodando por el Tribunal Supremo. Mientras tanto, miles de informaciones periodísticas detallaron cada esquina, cada conversación, cada reintegro, cada adjudicación, cada delirio diurno o nocturno de sus protagonistas. Pero lo más importante no fueron los titulares. Lo importante fue la radiografía.

    Poniente nos enseñó algo que muchos no quisieron ver: la corrupción no era episódica ni excepcional; era hereditaria. Se transmitía como un relevo. No importaba la edad, la generación o el aula política a la que pertenecieras. El sistema absorbía y formateaba a cualquiera que entrara.

    Por eso, cuando ahora vemos a jóvenes dirigentes —muchos preparados, formados, con carrera— protagonizar los nuevos escándalos, no sorprende tanto la conducta como la lógica. Repiten patrones que no inventaron. Se suman a un juego que ya estaba diseñado antes de que ellos aprendieran a usar la brocha y el cubo de cola, pegando carteles de los muy veteranos y legendarios Luis Rogelio Rodríguez-Comendador o del paracaidista Rafael Hernando. Y se integraron con la misma comodidad que sus predecesores. No es vocación. Es herencia.

    La Operación Poniente dejó claro que en Almería existía un subsuelo político donde los códigos morales eran sustituidos por otras normas: lealtades secretas, pactos invisibles, favores cruzados y un control férreo sobre la Diputación, auténtico corazón financiero público de la provincia, -después de Cajamar, el cooperativismo más capitalista y duro- el gran botín público del que sacar y saquear. Ese subsuelo nunca se desmanteló. Sólo cambió de manos y de generación.

    Hoy, cuando vemos a la UCO entrar en oficinas públicas y llevarse documentación bajo el brazo, es imposible no recordar aquellas primeras cajas del caso Poniente la fresca mañana de un 20 de octubre de 2009, aquellos primeros teléfonos pinchados, aquellos primeros sobres reciclados como pruebas. Todo lo que se está descubriendo ahora es hijo directo de aquello.

    La Operación Poniente no terminó. Simplemente mutó.

    Pepe Fernández 

  • Lo de Almería I

    publicado originalmente En el confidencial Andaluz

    Vuelvo a escribir sobre Almería porque lo que ha estallado ahora no es una noticia más, ni una pieza suelta del engranaje político andaluz. Lo que ha estallado es la demostración de que una estructura que lleva décadas funcionando en silencio ha terminado, por fin, dejando rastro. Y lo hace en un momento en que muchos creían que la provincia había pasado página, que las viejas historias del Poniente quedaban lejos, archivadas, enterradas en sentencias semi olvidadas y broncas internas del pasado. No es así. La realidad acaba siempre encontrando el camino.

    El detonante de todo no nace en Almería. Nace en Barcelona, en una investigación por narcotráfico y blanqueo de capitales donde una jueza instructora, escuchando conversaciones aparentemente ajenas al asunto principal, detecta indicios de operaciones sanitarias sospechosas: mascarillas, material de protección, contratos inflados, movimientos extraños de dinero. Ese hilo, que parecía menor, conduce directo a Almería. Y allí se desata la tormenta.

    De un solo disparo, la UCO se cobra dos piezas de enorme relevancia: al presidente de la Diputación de Almería y al presidente provincial del Partido Popular. Dos cargos que no son solo puestos políticos sin relevancia, sino piezas clave de una red de poder que domina la provincia desde hace décadas. La sorpresa en Sevilla y en Madrid fue inmediata, pero no debería haberlo sido. Basta mirar atrás, al menos en Sevilla, desde el mismísimo balcón barroco de San Telmo.

    Lo que ocurre ahora no es un accidente. Es la continuación natural de una cultura política, económica y social que convirtió a Almería en un territorio donde la impunidad ha sido más norma que excepción. Lo vimos antes. Lo vivimos antes. Lo contamos antes. Y, sin embargo, el país vuelve a descubrirlo como si fuera nuevo. Distintas camadas con los mismos collares, con mucha prisa por crecer y con demasiada voracidad por el dinero.

    A nadie se le puede escapar el simbolismo de una provincia por la que han desfilado, durante años, todos los ministros de Justicia del PP —Alberto Ruiz-GallardónRafael Catalá— caminando orgullosos del brazo de Gabriel Amat por Almería, reuniones con la judicatura, la abogacía y la Fiscalía local, mientras los juzgados de Roquetas llegaron a acumular más de doscientas denuncias relacionadas con su gestión. Amat presume de que todas fueron archivadas. Más de 240. El número no es un dato menor. Dice mucho más que todas las notas de prensa juntas. Quizás el caso de La Fabriquilla es donde Amat se movió en el filo de la navaja judicial, pero al final nada pasó, solo nos dejó la única imagen existente del líder almeriense del PP entrando a declarar en un juzgado.

    Pero quizá ninguna historia ilustra mejor la naturaleza profunda del ecosistema almeriense que la del empresario hotelero Miguel Rifá. Su caso no es solo un fraude monumental: es la prueba de cómo se convivía con la corrupción como si fuera parte del paisaje. En noviembre de 2023, la Audiencia Provincial lo condenó a 22 años y cinco meses de prisión por defraudar más de 88,3 millones de euros a Hacienda mediante un entramado cuidadosamente tejido de sociedades en PortugalReino Unido y territorios offshore. Durante años gobernó su imperio con absoluta tranquilidad y el aplauso social y político de lo mejor de Almería, mientras en la entrada principal del Gran Hotel Almería recibía con especial efusividad a dirigentes nacionales del PP de visita oficial en la capital. La foto de Mariano Rajoy firmando en el libro de honor del emblemático hotel junto a Rifá permanece como una postal incómoda de aquellos tiempos. Una imagen que por sí misma resume la naturalidad con la que convivían el poder político y el económico en esta tierra. Lo que cada uno tuviese en los juzgados o en la Agencia Tributaria poco importaba para mantener el estatus y hacerse la foto con el Aldama o la Leire de turno.

    efusividad a dirigentes nacionales del PP de visita oficial en la capital. La foto de Mariano Rajoy firmando en el libro de honor del emblemático hotel junto a Rifá permanece como una postal incómoda de aquellos tiempos. Una imagen que por sí misma resume la naturalidad con la que convivían el poder político y el económico en esta tierra. Lo que cada uno tuviese en los juzgados o en la Agencia Tributaria poco importaba para mantener el estatus y hacerse la foto con el Aldama o la Leire de turno.

    Así funcionaba Almería: lo que parece anecdótico nunca lo es. Todo forma parte de una misma línea temporal donde las piezas van encajando. Y lo que irrumpe ahora —el caso de las mascarillas, el PP pringado con los contratos de emergencia, las comisiones disfrazadas, las sociedades pantalla— solo puede entenderse pasando revista a esa línea entera desde el principio.

    Porque, a diferencia de otras provincias, en Almería la corrupción no ha sido episódica, sino estructural. No ha sido un desvío, sino un camino. Y quien quiera comprender lo que está ocurriendo ahora debe mirar hacia atrás, a aquello que algunos intentaron archivar también en la memoria colectiva: la Operación Poniente, la guerra civil interna del PP, los pactos vergonzantes en la Diputación, el silencioso hundimiento del PSOE tras el Algarrobico, sus pactos con el PAL y la consolidación de un sistema donde nada grave parecía ocurrir porque nada grave parecía investigarse.

    El llamado Caso Hispano Almería S.A. (HALSA) ha sido uno de los más escandalosos, y eso que para empezar la Justicia tuvo en sus manos ¡los recibos originales firmados! de las mordidas que la constructora de cabecera del PP de Gabriel Amat le pagaba mayoritariamente a gente del partido, especialmente en tiempos de campañas municipales. ¿Financiación irregular? Nunca se investigó. También se escaparon propinas a otros ayuntamientos como Vícar o Níjar, socialistas, pero comparado con lo que se llevaban los del PP era calderilla. Todo estalla hoy, pero como se adivina, todo comenzó mucho antes.

    Almería ha sido laboratorio político, fortín de poder de la derecha, búnker judicial y rampa para muchos jueces a tribunales superiores, territorio de experimentación para un modelo de control que fue perfeccionándose con cada crisis interna. Por eso la caída actual no se entiende como caída: es simplemente el punto en el que el sistema se ha visto obligado a mostrar su verdadero rostro. No es un final. Es la continuación natural de un proceso que empezó hace décadas. Gatopardismo en estado puro donde todo cambia para que todo siga igual.

    Y de eso va esta serie de seis entregas: de reconstruir la memoria completa para que nadie pueda decir que no sabía. De explicar por qué una provincia aparentemente tranquila ha sido, en realidad, el corazón oculto de algunas de las tramas más complejas y pestilentes del sur de España. Sin olvidar el famoso Caso Tres Reyes, sí de película, pero de las cutres y baratas. La cosa va de contar, con calma y sin fobias, cómo se formó esta tormenta perfecta que ocupa telediarios desde hace dias en España.

    Lo de ahora es importante, sí. Pero lo que importa de verdad es lo que está debajo.

  • UN JOCISTA , ASESINADO POR LOS NAZIS ALEMANES, A LOS ALTARES 

    El domingo 19 de diciembre de 2025 en Nanterre será beatificado Marcel Touquet, nacido en Peret Bel Air, Corrèze, el 10 de octubre de 1914  que vivió en Clichy, en el cinturón rojo al norte de París e ingresó en la JOC en la parroquia donde el movimiento jocista comenzó en 1927. Fue líder federal  de la JOC de Nanterre. Durante  la Segunda Guerra Mundial  sirvió en el frente de Sedan en 1939-40. Casado en octubre de 1942, dos meses después, fue enviado a Alemania bajo el régimen alemán de servicio laboral obligatorio (STO) a pesar de que su esposa ya estaba embarazada. En Berlín, comenzó a trabajar en una fábrica y se unió a una red de jocistas organizada por Marcel Croci , en contacto con su párroco de Clichy , que era un responsable importante de la resistencia. Touquet comenzó a proporcionar información a esta red. Fue arrestado el 25 de agosto de 1944 no por espionaje, sino bajo el Decreto Nazi del 3 de diciembre de 1943 dirigido a los líderes de la Acción Católica. Deportado  al campamento de Oranienbourg-Sachsenhausen, luego transferido a Ravensbruck con el número 11403 y finalmente a Peenemûnde.Los nazis alemanes lo llevaron en un convoy de vagones cerrados donde iban 300 prisioneros enfermos que fueron abandonados en un bosque. Murió allí  un día entre él 20 o 24 de enero de 1945. Ajrl

  • LOS JEFES DE ESTADO NO REZAN EN VISITA OFICIAL

    León XIV está de visita en Estambul, recibido como jefe del Estado del Vaticano (centro de poder diplomático y de influencia humana) por Erdogan, impulsor en Turquía de un estado islámico efectivo, y está mañana de sábado ha ido a la Mezquita Azul así llamada por los azulejos de İznik (la antigua Nicea) que recubren su interior. Se descalzó al entrar en el templo del islam. Le preguntó el imán si quería rezar; respondió que no. “Prefiero visitar la mezquita, sentir el ambiente”. Este pontífice católico, sabe con Tomas de Aquino en su Summa contra gentiles, I, 30. 4 que “no podemos comprender lo que es Dios, sino solamente lo que no es y en que relación se encuentran las otras cosas con él”. Y vive con Agustín de Hipona que “si comprehendis non es Deus”, y ha preferido el silencia a las palabras vanas y políticamente correctas. Hoy domingo celebrará la misa en un pabellón deportivo con los tres mil católicos que viven en un pais con 85.664.944 habitantes. Ajrl

  • TRES NOTAS DE HISTORIA

    El primer proyecto de creación de un Estado palestino ubicado en Transjordania fue concebido y propuesto por un abogado, poeta y novelista judío, llamado Jacob Israel Haan que también fue el primer asesinado en el actual Israel por un miembro de la Haganá, una organización paramilitar judía. El asesinato se cometió en 1924. Sepamos que Estados Unidos llevó a cabo 41 cambios de regímenes políticos en países de América del Sur durante el siglo XX. Nicaragua es el país más afectado con 6 intervenciones entre 1910 y 1990. Conviene recordar a las huestes de Abascal, a las de Nuñez y al pelotón de Puigdemont, el Congreso que Amonfáteno, durante el cerco de Mardonio, primo de Jerjes, a espartanos y griegos, en Platea y los valles cercanos al monte Citerón, se ofreció a resistir con sus soldados, mientras los hoplitas se trasladaban a los pasos altos de ese monte. Los persas de Jerjes fueron derrotados y se impidió su entrada en Europa. También vale como recuerdo a Putin y Trump.Ajrl

  • PREVENIDOS

    Si no recuerdo mal Hamlet afirmó: Todo consiste en hallarse prevenido.  Ignacio Cosidó Gutiérrez, político  del PP, diputado y luego senador entre 2004 y 2019, y director general de la Policía Nacional entre 2012 y 2016. En noviembre de 2018 envió un mensaje a sus compañeros que se conoció por el público. Refería un acuerdo entre el PSOE y el PP para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).  Manuel Marchena y la «puerta de atrás» de la Sala Segunda de lo Penal estaría controlada. Prevenidos.
    Don José María Aznar, mentor político del jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, pidió que todo el que pudiera hacer algo para redimir la patria, lo hiciera. Prevenidos.
    Un tal Tellado, de brillante carrera profesional en los más ilustres bufetes de lawyers desde Malaga a Estambul, ha comentado que lo malo de la propuesta de nombramiento de la Fiscal General del Estado, no es la persona sino quien la nombra, haciendo notar que a él le patina el seso pues solo un descerebrado puede olvidar que el señor Nuñez no preside el gobierno de España, ¡todo por España!  Prevenidos
    Recordemos estos días que la señora a que se refiere el funcionario de pelo blanco que imagina cosas para que las investigue un instructor del  TS , no es Helena, la mujer cuya belleza había sumido a Europa y Asía en su primera guerra, sino la novia de un comidionista imputado por jueces de Madrid. Don Emilio Castelar y don Antonio Cánovas, don Práxedes Sagasta, don Pablo Iglesias (nada que ver con otro apellidado Turon) y don Indalecio Prieto deberían personarse con doña Emilio Pardo Bazán, doña Concepción Arenal, doña Federica Montseny y doña Dolores Iñarritu en el Congreso y en el Senado para dar clases de oratoria, de urbanidad, de cultura literaria y política para conseguir que una buena parte de las personas que ocupan escaños pudieran reflexionar antes de que el presidente del gobierno convoque elecciones. Y no se presentaran. Ajrl

  • Articulo de análisis sobre el fallo judicial contrario al fiscal general del Esado.

    Autor: Adolfo Piñedo Simal

    22 noviembre 2025    

    Texto   

    Hace pocas semanas, el Presidente de EE UU ordenó que se persiguiera penalmente a la fiscal que había llevado la acusación contra él en uno de los procedimientos judiciales abiertos contra él.  El Tribunal Supremo ha eximido de responsabilidad a Trump, al menos mientras sea presidente.  No contento con ello Trump ha anunciado su propósito de castigar a quienes se atrevieron a acusarle de delitos muy graves. El Departamento de Justicia se ha puesto a ello, empezando un proceso de depuración. La fiscal que ejerció la acusación contra Trump se ve ahora sometida a un ataque “legal” que busca expulsarla de la carrera judicial. Un delincuente convicto (aunque con la sentencia suspendida) quiere ahora castigar a una fiscal. Suena familiar. Es, también, un aviso a navegantes: en la carrera judicial no tendrán sitio los progresistas ni quienes no se plieguen a la voluntad del “rey loco”. 

    En España, la sentencia del TS contra el Fiscal General del Estado ha suscitado un extraordinario revuelo por lo insólito del caso. Un presunto delincuente promueve el castigo a un Fiscal General. Es el mundo al revés: los conejos disparan contra las escopetas. La sentencia lanza, además, potentes señales que conviene atender. 

    Se sabe que en los juzgados todo se filtra. Los periodistas especializados en tribunales viven de las filtraciones que les hacen.  Ningún juez se toma la molestia de abrir diligencias para investigar quién filtra o quiénes son las “fuentes judiciales” que los periodistas citan todos los días. Hasta que González Amador (según él, el delincuente más famoso de España) denuncia nada menos que al Fiscal General del Estado por filtrar datos reservados de la causa que se instruye contra él. 

    La operación política contra el Fiscal General del Estado ha sido diseñada por MAR, el Jefe de Gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid. No es ningún secreto porque el mismo MAR ya anunció que el Fiscal General “va p’alante”. MAR ha construido el personaje de Ayuso como líder ascendente de la derecha y punta de lanza de la oposición a Pedro Sánchez. Tiene mucho mérito hacer de Ayuso, una persona con pocas luces y con mucha cara, una líder emergente de la derecha patria. Desparpajo y cara dura son, parece ser, las virtudes mejor valoradas en la derecha.

    La operación de MAR pretende sacar a Ayuso del lío en que le había metido su pareja. González Amador, no contento con haber dado un pelotazo con la compra de mascarillas (algo que puede ser legal, pero que, desde luego, es inmoral), ha defraudado al fisco y además lo ha hecho de forma chapucera. Lo cual ha hecho saltar las alarmas de la Agencia Tributaria, que, finalmente, le ha mandado a los tribunales acusado de varios delitos.

    Es la avaricia y la chapuza de su pareja lo que ha metido en un lío a la Presidenta de la CM. Es evidente que este caso salpica a Ayuso por beneficiarse de los presuntos delitos de su pareja. De este lío es del que MAR quiere sacarla, transformando un caso de lucro derivado de un delito,  en un caso de persecución política decretado por Pedro Sánchez y utilizando todos los poderes del Estado contra ella.

    Este cuento de la persecución por parte del aparato del Estado es el mismo que Trump ha esgrimido para librarse de los numeros cargos presentados contra él, entre otros por estafa, fraude fiscal, agresión sexual, instigación a la rebelión e intento de falsificar el resultado electoral. Trump es el primer delincuente convicto que llega a la Presidencia de los EE UU.

    Condenar al Fiscal General a indemnizar a González Amador por los perjuicios ocasionados es la base necesaria para reclamar la nulidad de las actuaciones contra González Amador. Esa es la razón por la que el Fiscal General “va p’alante”.

    El caso de González Amador unido con el caso del hermano de Ayuso apunta a que Ayuso ha montado una pyme familiar para aprovechar su papel como Presidenta de la CM en beneficio de familiares y allegados.  

    El segundo objetivo de la operación es seguir manteniendo a Ayuso en el candelero como auténtica y genuina líder de la oposición a Sánchez. El relato (o sea, el cuento) que vende Ayuso es que España es una dictadura bolivariana y ella es el bastión de la libertad. Claro que la propia Ayuso se contradice cuando afirma que la sentencia del TS demuestra la vigencia del Estado de Derecho en España. ¿En qué quedamos, estamos en una dictadura o vivimos en un Estado de Derecho? Lo más seguro es que unos días suframos una dictadura y otros gocemos de un Estado de Derecho, según convenga al guion diario de MAR.  Este cuento de la heroína libertaria enfrentada al dictador bolivariano tiene una utilidad menos heroica y más pedestre : es la forma de ofrecer a Ayuso como relevo de Feijoo en caso de que éste fracase. 

    La justicia española está politizada desde hace mucho tiempo, como queda demostrado cuando las asociaciones de jueces y fiscales se autodefinen como progresistas y conservadores, categorías indudablemente políticas. Durante largos años, ha habido ciertos consensos entre unos y otros, lo que ha mantenido una apariencia de imparcialidad. 

    A raíz de la Ley de Amnistía, la guerra judicial entre sectores de la magistratura ha escalado de nivel. Una parte de la magistratura ha decidido bajar a la arena de la lucha partidaria con el objetivo de acabar con el gobierno de Sánchez y hasta con el propio Sánchez. La condena del Fiscal General es un golpe al gobierno y, sobre todo, al propio Sánchez.  Es un episodio más de la guerra declarada por el sector más reaccionario contra el gobierno y responde a la táctica política de Vox. Abascal ya ha indicado a los suyos que el objetivo es meter a Sánchez en la cárcel. 

    El golpe al gobierno no le va a hacer caer, ni siquiera lo debilita como demuestran las reacciones de todos los partidos (excepto Junts) que en su día apoyaron la investidura. El gobierno solo tiene que nombrar otro Fiscal General del Estado y seguir gobernando.

    Muchos juristas han señalado que la condena del Fiscal General se ha hecho sin pruebas de cargo, ignorando a los testigos de descargo y con una instrucción más que dudosa. Si a esto le unimos la enorme desmesura entre el supuesto delito (revelación de secretos, algo que sucede a diario en los juzgados) y el escándalo del juicio contra una alta autoridad del Estado, el daño que se ha causado a la Justicia es enorme. La Justicia no es imparcial. Podemos invocar cuantas veces queramos que “confiamos en la justicia” o proclamar la “independencia del poder judicial”. Pero lo que el TS ha dejado claro es que no todos somos iguales ante la Justicia. La defensa de la democracia implica denunciar la parcialidad con que actúan algunos jueces. Esta es una tarea de todos los demócratas, pero muy especialmente de los profesionales del derecho. Afortunadamente ya hay protestas que pueden ser el inicio de un movimiento en pro de una justicia democrática.

    La sentencia del TS lanza un ominoso aviso a los progresistas. Más o menos los ultras vienen a decir que ser progresista es causa bastante para que te aparten de la carrera judicial.

    El eje de la política de Abascal es romper los consensos entre conservadores y socialdemócratas que han sido normales en la gobernanza europea durante varias décadas. Los ultras ya se consideran con fuerza para arrastrar a los conservadores y hacerles asumir sus políticas. Da la impresión de que la judicatura española el sector ultra está ya arrastrando a los conservadores hacia sus posiciones. 

    Es muy probable que el Fiscal General gane en el TC o en el TEDH. Pero eso será en un futuro remoto. Lo inmediato es ganar la batalla en la opinión pública. Eso forma parte de la defensa de la democracia.