NOTA del 20/08/25

Recogí en la columna del pasado domingo una información de prensa internacional, debidamente contrastada, comunicando que el gobierno ruso había contratado 1.000 mujeres africanas negras para encargarlas de ensamblar y producir aviones tipo dron no tripulados para destruir objetivos ucranios. De los 6.700 presbíteros católicos menores de 75años que trabajan bajo el paraguas jurídico de la Conferencia episcopal francesa, un tercio son extranjeros y cerca de 2.000 son africanos negros, contratados por dos años y renovables por otros dos. The Wall Street Journal informa de que empresas como Safe Superintelligence (SSI), que es objeto de presiones para contratar a sus cerebros, cultivan deliberadamente el anonimato y la invisibilidad para proteger su capital humano, mostrando una nueva sofisticación en la defensa contra el robo de talentos.Ajrl