Reproduzco una noticia de un medio nacional. “ El general expedientado por Vox estalla: “Los que éramos leales, cercenados; y los que eran serviles, premiados” “La formación ultra suspende de militancia e inhabilita a Antonio Budiño tras pedir, junto a un centenar de militantes y cargos, la rendición de cuentas de Abascal”. Juré bandera en Campo Soto, en la Isla del León, cuando las gaditanas se hacían tirabuzones conl las bombas que les tiraban los fanfarrones napoleónicos. El excelentísimo señor general don Antonio Budiño miembro de un partido constitucional del Estado, pidió con otros 100 afiliados de los primeros tiempos que un tal Abascal, que ataca dia sí y miércoles no, al gobierno por toda clase de hechos, supuestos o falsos o ciertos, desde su escaño de diputado que juró cumplir la Constitución, que diera cuenta de su administración cuál administrador de parábola evangélica. La Constitución garantiza transparencia y democracia en los partidos políticos. VOX lo es. Y por ello ingresa sustanciosos euros procedentes, entre otros, de mis impuestos. Y de los del señor general Budiño. El tal Abascal cuando se enteró de que un general al frente de 100 empecinados pedia sus cuentas en el partido, ordenó a sus peones de brega que tras el toque de generala, expulsaran a toque de carga a los malandrines que alteraban su digestión, pantagruélica al parecer vista su dificultad progresiva en mantener abotonada su chaqueta azul. Todos los que hemos tenido el honor de formar parte de los gloriosos tercios españoles sabemos que “en tocando FAGINA, barriga llena”. El señor Abascal lleva comiendo de la olla grande desde que una condesa consorte le puso un chiringuito en el PP, traspasado ahora a don Nuñez. Ájrl.