DESTILANDO: Política y esperanza
1- “La esperanza hace daño”
– dice un personaje en la obra de teatro “Muertos sin sepultura” de J.P.Sartre.
– y muchos militantes de la esperanza atacaron a Sartre
– por su “pesimismo”, su “nihilismo” y su “desesperanza reaccionaria”.
– Sartre no se retractó y dejó intacta la frase que había escrito: “La esperanza hace daño”.
– ¿Cuál es la relación entre esperanza y política?
2- Breve relato (digamos) conceptual.
– Pregunté: “¿Qué podemos hacer para que las cosas fueran distintas?”
– “No alcanza con que la filosofía interprete el mundo, debe transformarlo”
(K. Marx: Tesis 11 sobre Feuerbach)
– El periodista me respondió que:
“por el momento, no cambiarlas, sino sólo conseguir que fueran menos brutales”.
– Días después alguien, casi encolerizado, me detiene y me interpela:
“jamás van a ser menos brutales porque el sistema que las produce es, en sí, brutal”
3- No sé si la esperanza hace daño, pero el exceso de esperanza deteriora la praxis política.
– “La Liga de los Comunistas” le pidió a Marx “un Manifiesto”
– ¿Qué tiene que hacer Marx ante el pedido de los militantes comunistas?
– Debe entregar “certezas”.
– ¿Cómo pedirle a alguien que arriesgue su vida por una causa sin asegurarle, a la vez, que esa causa triunfará?
– Aquí está el error y también la tragedia.
4- Los pasajes débiles del Manifiesto son sus pasajes proféticos.
– Marx escribe un “credo” secularizado
– La dialéctica histórica entrega una certeza irrefutable:
“el proletariado enterrará a la burguesía”.
5- Los obreros alemanes creían con certeza que “nadaban con la corriente”
(dice en 1940 W. Benjamín)
(y Brecht comentará: “en la praxis política: no hay corriente”)
– No hay una dialéctica histórica que lleve necesariamente al triunfo.
– No hay certezas ni garantismos absolutos.
6- El militante que solo busca certezas, de profecías garantistas, se está debilitando.
– Si lo llena de certezas, de esperanzas, lo estará debilitando.
– No bien la “realidad” le muestre sus resistencias;
– No bien sienta que la historia “también” la hacen los Otros,
– y que implica derrotas, triunfos, pero frecuentes y crueles retrocesos, nos dirá:
“Cómo, ¿no era seguro nuestro triunfo? ¿No estaba escrito en las leyes de la historia?”
7- No, no hay leyes de la historia.
– Te llené de certezas para llevarte a la militancia, pero te debilité.
– Acaso habría contado con vos sin necesidad de entregarte tantas certezas.
– Habrías sido más fuerte. Habrías conocido el poder y la crueldad del enemigo.
– No te habrías quebrado.
8- La esperanza no hace daño, pero su exceso enceguece.
– Y esa ceguera es la antesala de la derrota.
– Por ahora, entonces, busquemos que las cosas sean menos brutales.
– Ese, hoy, es el horizonte. Después veremos.
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