Destilería de Oscar Varela: POLITICA Y ESPERANZA

DESTILANDOPolítica y esperanza

1- “La esperanza hace daño”

– dice un personaje en la obra de teatro “Muertos sin sepultura” de J.P.Sartre.

– y muchos militantes de la esperanza atacaron a Sartre

– por su “pesimismo”, su “nihilismo” y su “desesperanza reaccionaria”.

– Sartre no se retractó y dejó intacta la frase que había escrito: “La esperanza hace daño”.

– ¿Cuál es la relación entre esperanza y política?

2- Breve relato (digamos) conceptual.

– Pregunté: “¿Qué podemos hacer para que las cosas fueran distintas?”

– “No alcanza con que la filosofía interprete el mundo, debe transformarlo”

(K. Marx: Tesis 11 sobre Feuerbach)

– El periodista me respondió que:

“por el momento, no cambiarlas, sino sólo conseguir que fueran menos brutales”.

– Días después alguien, casi encolerizado, me detiene y me interpela:

“jamás van a ser menos brutales porque el sistema que las produce es, en sí, brutal”

3- No sé si la esperanza hace daño, pero el exceso de esperanza deteriora la praxis política.

– “La Liga de los Comunistas” le pidió a Marx “un Manifiesto”

– ¿Qué tiene que hacer Marx ante el pedido de los militantes comunistas?

– Debe entregar “certezas”.

– ¿Cómo pedirle a alguien que arriesgue su vida por una causa sin asegurarle, a la vez, que esa causa triunfará?

– Aquí está el error y también la tragedia.

4- Los pasajes débiles del Manifiesto son sus pasajes proféticos.

– Marx escribe un “credo” secularizado

– La dialéctica histórica entrega una certeza irrefutable:

el proletariado enterrará a la burguesía”.

5- Los obreros alemanes creían con certeza que nadaban con la corriente

(dice en 1940 W. Benjamín)

(y Brecht comentará: “en la praxis política: no hay corriente)

– No hay una dialéctica histórica que lleve necesariamente al triunfo.

– No hay certezas ni garantismos absolutos.

6- El militante que solo busca certezas, de profecías garantistas, se está debilitando.

– Si lo llena de certezas, de esperanzas, lo estará debilitando.

– No bien la “realidad” le muestre sus resistencias;

– No bien sienta que la historia “también” la hacen los Otros,

– y que implica derrotas, triunfos, pero frecuentes y crueles retrocesos, nos dirá:

“Cómo, ¿no era seguro nuestro triunfo? ¿No estaba escrito en las leyes de la historia?”

7- No, no hay leyes de la historia.

– Te llené de certezas para llevarte a la militancia, pero te debilité.

– Acaso habría contado con vos sin necesidad de entregarte tantas certezas.

– Habrías sido más fuerte. Habrías conocido el poder y la crueldad del enemigo.

– No te habrías quebrado.

8- La esperanza no hace daño, pero su exceso enceguece.

– Y esa ceguera es la antesala de la derrota.

– Por ahora, entonces, busquemos que las cosas sean menos brutales.

– Ese, hoy, es el horizonte. Después veremos.

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