1/ Conocemos las tensiones y amenazas más o menos veladas de responsables de la administración Trump a propósito de las intervenciones del papa sobre las guerras de Estados Unidos y de Israel en Irán y Líbano. A fines de enero el secretario de Guerra ordeno a uno de sus subsecretarios convocar al nuncio pala a su oficina para llamarle al orden haciéndole ver que el poder de Estados Unidos era tan grande que la Iglesia católica haría bien en apoyarlo o, al menos, no atacarlo. El funcionario llamo la atención del prelado sobre la posibilidad de un cisma norteamericano, recordando lo acaecido con los franceses en Aviñón. Alusión al secuestro francés del papado en Aviñón, en el siglo XIV, ese año de 1378, varias veces intenda la vuelta del papa Urbano VI en su sede romana, los enfrentamientos y rencillas terminaron en el Gran Cisma de Occidente. Dos pontífices se excomulgaron mutuamente en Roma y Aviñón, produciendo la división de los países cristianos en dos obediencias. Se añadió una tercera en 1409, al elegirse un tercer papa en Pisa. El cisma concluyó en 1417 al ser elegido Martín V, en el Concilio de Constanza. Los obispos en asamblea ejercieron su poder de elección cerrando la crisis.
2/ León XIV criticó, en septiembre de 2025, el trato de los migrantes en Estados Unidos. No acogió la invitación de Donald Trump a las celebraciones del 250 aniversario de la declaración de independencia estadounidense del 4 de julio de 1776. El Papa ya tenia programada una visita a la isla italiana de Lampedusa, tierra donde llegan migrantes que cruzan el Mediterráneo. Las relaciones de Donald Trump con el Papa Francisco nunca fueron buenas. Y los migrantes ahogados en el mar de Libia y Túnez fueron en gran parte causa de las frías relaciones. El 7 de abril, León XIV calificó de «inaceptables» las amenazas de Donald Trump de aniquilar toda una «civilización» y se había dirigido a sus conciudadanos estadounidenses: «Invito a todos a rezar, pero también a buscar formas de comunicarse -tal vez con los parlamentarios, con las autoridades- para decir que no queremos la guerra, ¡queremos la paz!» Los miembros del cuerpo diplomático tomaron asiento, el sábado 11 de abril por la noche, en los reservados para ellos en la Basílica de San Pedro. Eclesiásticos y embajadores de la Santa Sede habían venido a escuchar la oración por la paz, decidida en el último minuto. Faltó el representante estadounidense. León XIV citó a uno de sus predecesores, Juan Pablo II, a quien recordó que fue un “testigo incansable de la paz, en el contexto de la crisis iraquí de 2003”. El soberano pontífice polaco se había opuesto a la invasión de Irak. ¡Nunca más la guerra! (…) Hago mía esta noche su llamada, tan actual”, dijo León XIV. El Papa también lamentó, como en Semana Santa, las justificaciones religiosas de la guerra invocadas por miembros de la administración Trump, como Pete Hegseth, el secretario de Defensa. “Incluso el santo nombre de Dios, el Dios de la vida, es arrastrado a los discursos de muerte. “Dios no bendice ningún conflicto”, había escrito el Papa en la red X, el día anterior. Contundente el pontífice afirmó: «¡Basta de idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta con la demostración de fuerza! ¡Basta de guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio de la vida. “¡Es hora de hacer las paces!”, añadió. ¡Siéntese en la mesa del diálogo y la mediación, y no en la mesa donde se planifica el rearme y donde se deciden las acciones asesinas!»
3/ La estampa de Trump suplantando a Jesucristo la enojado a buena parte de la derecha católica estadounidense, que la han calificado acción “blasfema”. “Es más que una blasfemia. Es un espíritu anticristo”, escribió en X la exdirigente trumpista Marjorie Taylor Greene. “Trump atacó al papa porque este se opone, con razón, a la guerra que Trump libra en Irán. Luego publicó una foto suya como si ocupara el lugar de Jesús”. “No sé si el presidente pretendía hacer humor, si está bajo la influencia de sustancias o qué otra explicación puede dar a esta blasfemia escandalosa. Debe retirar este mensaje de inmediato”, declaró también en X Megan Basham, escritora y podcaster conservadora, habitualmente cercana a Donald Trump. Los ataques de Donald Trump no han sido aceptados como cuando apareció vestido de Papa en mayo de 2025. El domingo día 11, por la noche, el arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, en comunicado afirmó: “Estoy consternado de que el presidente haya optado por poner en papel comentarios tan despectivos hacia el Santo Padre”, afirmó. “El Papa León no es su rival; tampoco el Papa es político. Es el vicario de Cristo, que se expresa en nombre de la verdad del Evangelio y en aras de la salvación de las almas.» Ajrl