REMEDIOS

ENEAS dijo en la Eneida, y en latín: “SUNT LACRIMAE RERUM”. Llevan siempre lágrimas las cosas. Los objetos y los seres  de este mundo arrastran  con ellos su mensaje y su dolor. En los bloques de “los Verdes”, “los Coloraos”, “los Marrones”, en las 3000, del Polígono Sur, ha muerto Remedios. Sevillana de etnia gitana, viuda y con hijos y nietos a los que ha protegido como tigresa decidida, valiente, imaginativa y pobre siempre. Por la ley gitana hubieron de dejar este territorio y pasar al levante medio alicantino, medio murciano, tras un muerto que nunca llegó a saberse causa, ni modo, ni autor. Luego tras el exilio volvieron. Ahora los patriarcas mandan menos, casi no mandan, desbancados por el poder de unos pocos clanes de los euros de la yerba, que ensombrecen las transformaciones de las nuevas generaciones que estudian, saben ejercer profesiones vedadas hace pocos años, y buscan un lugar en el mundo. Alguno de los hijos de Remedios y también de sus nietos caminan por esa vereda. Ella, sin dinero literalmente sin dinero, ha vivido de los alimentos y ayuda de la Cáritas parroquial en estos bloques. Tuvo que cuidar y sostener a un hijo, un hombretón, esquizo peligroso para ella, que murió perdido entre los olivares que corren hacia Dos Hermanas en pleno sol de agosto. Enferma mórbida había cogido gordura que le impedía subir la escalera a su vivienda franquista en uno de las calles que la Corporación decidió nominar con poetas y literatura como signo del renovación democrática y cultural permanecíendo todo lo demás en la pobreza y las viviendas de Franco. Como no podía subir, dormía mes tras mes, en la escalera, en la misma casa puerta de la calle poética municipal. Se movía con un carrito de la compra para asentar en él su enorme vientre. Dependencia?. No hay citas. Prioridad nacional para los de VOX que ha colocado el su olla grande, el cofrade malagueño que se viste de moderado y de Prada si encartare. Desde 2013 ha frecuentado la abogacía pro bono que prestamos en la parroquia . Y entre penas, lágrimas y buen humor, hemos pasado trece años haciendo lo posible y lo increíble y no relatable para que sobreviviera ella y su Antonio. Hoy, con lágrimas de Eneas, entierro a Remedios. Pero, seguro, Remedios no saldrá de mi tiempo hasta que servidor salga del tiempo. Alberto Revuelta