En un comunicado, aprobado de forma abrumadora con 216 votos anónimos a favor, cinco en contra y tres abstenciones, los obispos católicos han cargado duramente contra las deportaciones masivas, el revocamiento “arbitrario” del estatus legal de los inmigrantes y la “retórica y violencia deshumanizadoras” dirigida hacia dicho colectivo.
“Nos preocupa ver entre nuestra gente un clima de miedo y ansiedad en torno a cuestiones de perfilamiento racial y aplicación de las leyes migratorias”, reza el documento. “Nos entristece el estado actual del debate público y la difamación de los inmigrantes. Nos preocupan las condiciones en los centros de detención”.
“Lamentamos que algunos inmigrantes en Estados Unidos hayan perdido arbitrariamente su estatus legal. Nos inquietan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto y la naturaleza especial de hospitales y escuelas. Nos aflige encontrarnos con padres que temen ser detenidos al llevar a sus hijos a la escuela, y cuando tratamos de consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos”, detalla la declaración conjunta de los obispos.
En este sentido, los católicos muestran un frente unido en respaldo al papa León XIV en su defensa de los inmigrantes, una causa a la que el primer pontífice estadounidense ha instado dentro del catolicismo y que ha sido una de sus principales prioridades desde el inicio de su pontificado. (Resumen de agencias)