Leo en la prensa, esta madrugada que María Corina Machado entregó a Trump su medalla del Nobel de la Paz en un penoso intento de cortejarlo . Se trata de la medalla original de oro del Nobel motivada la entrega por su “compromiso único” con la “libertad” de su pueblo. A esta señora que, según el presidente norteamericano, no tiene el respeto del pueblo venezolano. Esta mujer, como Diaz Ayuso, concede medallas a todos sus benefactores y al público en general.
Mientras ella, Diaz Ayuso y la marquesa de Casa Fuerte, de civil la diputada Álvarez de Toledo, apresuran al presidente Sánchez a convocar elecciones, hoy mismo Trump dice que a lo mejor ya no hay elecciones en su pais. Estoy muy interesado en oír a la venezolana opositora, a la marquesa y a la abrumadora presidenta de la región de Madrid, junto al señor Obiscal apoyar a Trump para que no convoque elecciones entregándole, cual corinas y corino, sus actas de elección y sus sueldos públicos para que los emplee en comprar la Isla de la Toja.
Puestos a citar mujeres con poder, real o supuesto, invoco a Juana de Arco, doncella a la que Madonna dedicó una canción en 2015, antes de Sanchez, y Angelé, también cantante, ha posado vestida con armadura en la revista Photo en 2024, después de Sanchez. No me consta que Machado, Diaz Ayuso y Álvarez de Toledo tengan tales distinciones. Juana de Arco con ropa masculina de combate y pelo corto, encarna todavía la resistencia al patriarcado, salvó a la ciudad de Orleans y coronó al rey Carlos VII de Francia, en Reims, en 1429. Luego los ingleses, como es costumbre, la capturaron en 1430 y la quemaron viva en 1431. En 1895 Mark Twain publicó “La saga de Juana de Arco” y las feministas norteamericanas con armadura desfilaban a caballo, contraviniendo el orden establecido. En 1911 se creaba en Nueva York la Liga sufragista Juana de Arco. En 1920 fue canonizada por el papa de Roma. Y el general De Gaulle la elevó a imagen de la resistencia contra los nazis. Por eso los hombres del ICE en Minneapolis asesinan a mujeres jóvenes con tiros a quema ropa y en la cara. Sigue vivo el patriarcado y estas señoras que se postran ante uno de los más virulentos representantes del poder de los hombres deben callar y aprender de, e imitar a Juana de Arco.
Alberto Revuelta.