Varias sentencias de varios tribunales, colegiados unos y unipersonales otros, nos deleitan con condenas inferidas en momentos procesales en los que no existen pruebas apodícticas y materialmente constatables que permitan proporcionar soporte legal a los fallos de sus sentencias. También la policía judicial, sea verde o azul, se dedica a inferir cuando no puede probar, o sea casi siempre. Una pléyade de deductores intelectuales, de autores – in voto vel desiderio – de novelas policiacas que, en España, destrozan vidas y haciendas. O infieren que no hay inferencia, porque las intervenciones extra procesales ectoplásmáticas coincidentes iluminan senderos de gloria para los no inferidos.
A mi modo de ver los responsables , desde el cambio que se predicaba de la izquierda, de esa deformación alienante del Fuero Juzgo y del Digesto han sido los gobiernos socialdemócratas con mayorías absolutas, elegidos por los ciudadanos en quienes reside la soberanía nacional. Dichas mayorías dirigidas por los equipos de Felipe Gonzalez en 1982 y 1986 se prorrogaron en 1989 con 175 diputados, la mitad de la Cámara baja. Jose Luis Rodríguez Zapatero obtuvo una mayoría relativa en 2004 y una mayoría simple en 2008. Pedro Sánchez ha gobernado en Coalición durante las legislaturas de 2029 y 2023. Para mi Felipe Gonzalez ha evitado, con pleno conocimiento abordar la reforma del sistema judicial español heredero del régimen del general Franco y de la tortuosa senda que corre desde el deseado Fernando VII a Alfonso XIII y al funesto régimen de control ejercido por la burguesía censitaria del XIX y parte del XX. Rodriguez Zapatero pudo intentarlo con cierta comodidad. No lo hizo.
Unas personas que por su memoria y tesón graban en sus circuitos cerebrales los 400 o 600 temas a recitar ante unos tribunales que recorrieron antes la misma ruta, si aprueban, obtienen un nombramiento de manos del rey reinante para dedicarse a juzgar a los ciudadanos en quienes reside la soberanía y que no han dicho ni oste ni moste al respecto. No solo no corrigieron este absurdo sistema sino que los códigos procesales han permanecido por largos años apegados al mundo desparecido de los siglos XIX y XX. El mismo juez de instrucción del crimen de Cuenca se sienta hoy en la plaza de Castilla, como desabrido señor o señora de horca y cuchillo a la hora de invadir y conculcar los derechos de los justiciables,bajo el sacrosanto ejercicio de la instrucción sin control, pues los controladores han pasado por ese cerco y lo mantienen para ascender en los escalafones. Y el manipulado, no solo por los dirigentes políticos, Consejo General del Poder Judicial evita cualquier sanción a los jueces y magistrados salvo que el asunto sea tan escándaloso que no haya mas remedio que encerrar al sujeto en prisión. Desde 1804 se han registrado en Estados Unidos, 15 casos de acusación efectiva contra jueces federales. No somos los únicos, es cierto.
Fruela II fue rey de Asturias en el año 924 y creó los jueces de Castilla, de elección popular, que durante su reinado se encargaron de los asuntos del Condado de Castilla. Paréceme que ni Felipe Gonzalez, ni Rodriguez Zapatero, ni Pedro Sanchez habían tenido noticia de la intuición del rey Fruela de hacer elegir sus jueces por los ciudadanos. Ha resultado evidente que los socialdemócratas no han tenido el menor deseo de que los españoles eligieran, eligiesen y elijan. sus jueces por sistema electoral de los componentes del pueblo soberano. Georges Clemenceau, presidente de la República francesa, durante la IWW; “ La acción es el principio, el medio, el fin y hace un daño irreparable descansar sobre grandes palabras”. Así estamos respecto a la Administración de Justicia desde que el año 1982 se pudo establecer una reforma de la misma. No se quiso hacer. Así estamos ahora. “Mi alegría es melancólica”. Afirmación de Miguel Angel Buonarroti. Ajrl