POR EL ARROYO DE CAÑUELO (1).

Aquí estuvo viva una sección del cuerpo de Carabineros que comprendía el terreno de Bolonia, el de Torregarcia y el de Torreplata. La sección se integraba en la Quinta compañía con sede en Tarifa. En la media tarde de este día de noviembre vencido de 1967, sentado en una silla de anea recostada contra la pared trasera de la casa cuartel de la Guardia Civil del puesto de Bolonia, fumo una pipa de picadura de hebra de la Tabacalera con el teniente de línea y el cabo comandante de este puesto. El teniente, enorme ejemplar humano en anchura, altura, peso y bonhomía, hijo de carabinero, cuenta que el año cuarenta, acabada la guerra, el cuerpo de vigilancia fiscal y represión del contrabando se integró en el de la Guardia Civil. 15.000 carabineros sustituyeron el uniforme gris verdoso por el verde con tricornio de los civiles. Y aquí andamos esperando al juez comarcal y recordando la historia no tan lejana de lugares y personas. Recuerda a su padre, entonces brigada de carabineros y a cargo de esta residencia, contando que que se celebraba anualmente el bautismo de la almadraba el dia de la Cruz de mayo y las gentes de los núcleos del Moro, del Almarchal, la Zarzuela, y las de la Dehesilla, Tahivilla y la Canchorrera se reunían allí para beber, comer, bailar y cantar hasta la madrugada. En uno de esos lugares, Los Algarbes, y en ese mismo año de 1967 se habían excavado’ por Carlos Posec, en la parte occidental de Valdevaqueros, once cavidades en las rocas que fueron enterramientos megalíticos y romanos y, según contaban, una aldea medieval. La guerra civil el 36, bien presente aun, por estos pagos, arrambló con gentes, sitios y costumbres. El señor Salvador, el paralero, con 84 años bien llevados y trabajando aun para comer, que fuma desde hace rato con nosotros,  un ideal amarillo nos recuerda uno de los cantes

«Me gusta verte bailar

Por lo menudo que pisas,

Me gusta ver batallar

Tu cuerpo con la camisa

Y tu pechera con el gabán».

El teniente le pone la mano sobre el hombro y se medio miran en silencio.

La pared trasera del puesto, orientada al suroeste recoge el sol que va hacia Portugal y nos hace olvidar por un instante la humedad que ya nos invita a concluir la charla y retomar la tarea que nos ha traído aquí. La casa cuartel heredada de la sección de carabineros era una construcción consistente y amplia edificada con piedras de las ruinas romanas que había resistido relativamente bien los temporales del sur y los aguaceros del Estrecho. Nos había congregado allí una tarea nada agradable. Alberto Revuelta