Eso y no otra cosa está en el fondo del ataque de Musk y Dorov al presidente del gobierno de España. El tal Musk, quien acaba de aparecer en los papeles de Epstein difundidos por el Departamento de Justicia norteamericano, y Dorov, condenado estos meses pasados en Francia por violar la legislación del país en materias sensibles, controlan con sustanciosos beneficios dos espacios de redes, utilizados, entre otras cosas, para manipular información y obtener control sobre datos y decisiones de quienes son, por su edad, manipulables. Frente ellos los Estados han de alzarse en defensa de sus adolescentes y niños. Eso es lo que bizarramente ha hecho el presidente del gobierno. Contra eso ha arremetido Musk y Dorov. Hay un gran mercado que se les puede ir de las manos. Por eso insultan y se rasgan las vestiduras.
A defender sus intereses empresariales y de dominio de inteligencias y decisiones se apresuró a intervenir el empresario Trump tan pronto tomó posesión de la presidencia de Estados Unidos. Y sigue, claro.
Por eso Nuñez y Abascal a quienes no les importan los adolescentes y niños que pasan una media de cinco horas diarias con los teléfonos en redes, que acceden a pornografia y sexo y que son manipulados con absoluta impunidad por los detentadores de esas redes, y otras varias, se han puesto de perfil, apoyando el segundo los insultos de Musk y poniéndose de perfil hablando de Marte el presidente del PP.
No nos engañemos y no nos dejemos manipular. Cuando regresó Fernado VII, un malvado y maligno Borbón, de su exilio en Francia, una manifestación del pueblo de Madrid, lo acogió gritando: “¡VIVAN LAS CAENAS!”. No habían nacido Musk, Dorov, Trump, Nuñez ni Abascal. Pero si las caenas, que siguen existiendo entre X y Telegram para nuestros hijos. Hay que elegir. Alberto Revuelta.