La neutralidad pretende ignorar los propios valores. La objetividad intenta buscar la verdad. La neutralidad es una ilusión o una decisión política. Todo obispo, todo magistrado, todo investigador científico, todo responsable público, todo académico , todo periodista dirige su mirada al mundo social en el que vive y del que vive y al que pretende conocer. Su neutralidad puede ser manifestación de temor, afán de supervivencia, una mentira o una maldad planificada con ropaje honesto.
La objetividad es un deseo de alcanzar verdad que mediante pasos comunicables y transparentes permite una búsqueda de la verdad que es siempre costosa, lenta y a menudo arriesgada. En la confusión intelectual, social y política en que nos toca vivir, me parece conveniente aclarar que buscar la objetividad, nos impide ser neutrales. Desconfío de los neutrales y los que se construyen tarimas sobre ella. Ajrl