OBITUARIO DE SIX, PRESBÍTERO

El Denzinger recoge los elementos dogmáticos de la un doctrina de la Iglesia Católica y allí puede leerse que si alguno dijere que por la ordenación presbiteral no se imprime un carácter indeleble para siempre, sea anatema. La ordenación del sacerdote permanece indeleble in aeternum. Me obligo a recordar esta declaración conciliar de Trento al escribir el obituario del presbítero francés Jean François Six que falleció en París el día 9 de este mes de ánimas a los 96 años de su edad. Bautizado el 14 de febrero de 1929, el cardenal Liénart, obispo de Lille, lo ordenó sacerdote el 15 de abril de 1956, en la parroquia de Linselles su pueblo, dev5000 habitantes. En 1961 pasa a la Misión de Francia como profesor de cristología en su seminario. Destinado a Roma en 1964 en el Secretariado para el diálogo con los no creyentes que el papa Pablo VI había creado tras el Concilio Vaticano II. En 1966, de nuevo en Francia, se encargó de poner en marcha el mismo Secretariado del que será responsable durante diez años. Dimite en 1976 y funda en 1980, la asociación Derechos Humanos y Solidaridad y más tarde el Centro Nacional de la Mediación. Coordinó desde entonces, hasta su muerte, la única asociación que Charles de Foucauld creó en 1909 abierta a los bautizados cuya vocación fuera ser «desbrozadores evangélicos», dispersos, entre los más alejados de Jesús y de su Evangelio. Desde 2018 a 2023 ha sufrido las decisiones de funcionarios enfundados en ropas pastoriles, alguno mitrado, que le han llevado hasta este noviembre al silencio, castigo recio para quien gusta de escribir y publicar. Le visité en su casa de Notre Dame des Champs, conversamos sobre la relación con los refugiados musulmanes, tarea que me lleva buena parte del trabajo de mis días. Quería, éste anciano sacerdote, dejarme claro que la muerte de san Carlos de Foucauld de un disparo efectuado por un joven bandolero musulmán, nada tenía que ver con las creencias religiosas sino con el robo. Para mantener expedito el contacto con los no creyentes. El Maximo desbrozador lo tenga con él. Ajrl