DEL GOBIERNO DE LOS JUECES (I)

La presencia constante, de informes filtrados de la UCO y de la UDEF, de autos, providencias , resoluciones, oficios y sentencia de una nube de magistrados de salas de justicia de toda categoría escalafonaria, de jueces de instrucción, y otros operadores jurisdiccionales de algún o ningún relieve, desde hace unos meses tras la indicación del expresidente Aznar de que cada uno haga lo que pueda para salvar la patria en peligro, me anima a, como ciudadano de un país de cultura bíblica en el arte, las costumbres, los monumentos y las tradiciones populares y las guerras civiles, a traer en varias columnas, una fase de aquella historia ancestral, cual fue el periodo de gobierno de los jueces recogido el el Libro de los Jueces.

El contexto

El tiempo que corrió entre los siglos XI y XII antes de Cristo ha sido recogido por el Libro de los Jueces de Israel, desde la conquista de la tierra de Canaan por los hebreos bajo el mando de Josuè hasta que se organizaron en forma de monarquía. Las tribus que guiaba Josué habían ocupado durante la invasión de Canaán, la Tierra Prometida por Moisés, las llanuras de Moab, pero lo moabitas resistieron y recuperaron sus tierras bajo las ordenes del rey Eglón, agasajando a los israelitas y llegaron a estar 18 años dominando a sus invasores hebreos. En este contexto surgen los jueces de Israel.

ABOD, el primero de los jueces.

ABOD, nacido en la tribu de Benjamín, ambidextro, fue el encargado de llevar el tributo anual de las tribus hebreas al rey moabita Eglón. Cuando el rey subió a su habitaci\on del terrado a dormir la siesta, Abod le susurró que tenia un mensaje importante para él, y mientras el rey se acrecó para escucharle sacó una daga de dos cortes que llevaba escondida entre la ropa y se la sepulto en el vientre hasta la empuñadura y al verlo tendido entre el suelo, cerró la puerta del terrado y huyó. Lllegó a la montaña de Efraín , convocó a las tribus hebreas y puesto a su cabeza perisiguiºo a los moabitas, matando hasta 10.000 de ellos en toda la llanura pues vivían dispersos por la Terra de Israel. ABOD, fue juez de Israel proporcionando a su gente ochenta años de sosiego. 

DÉBORA, profetisa y jueza de Israel

Muerto Abod, los hebreos fueron sometidos por el rey cananeo de Azor, llamado Jabí, poderoso, con un ejercito compuesto por novecientos carros falcados con sus correspondientes tropas. El general de Jabin se llamaba Sisara que durante veinte años tuvo sometidos a los hebreos de las tribus. Débora, una profetisa casada con Lapidot, que ejercía funciones judiciales  entre Rama y Betel en el monte de Efraín. Las tribus acudían a ella a dirimir como juez sus contiendas. Para combatir las tropas de Sisara, Débora mando llamar a Barac de la tribus acudían de Neftalí y se puso al frente de diez mil hombres de las tribus para combatir a las tropas de Sisara. Los derrotó junto al torrente Cison donde se produjo la matanza del ejercito del rey de Azor. Sisara huyó a refugiarse en la tienda de Jabel, la cual mientras descansaba agotado y dormido le hundió un clavo en la cabeza hasta matarlo y lo comunicó a Barac y a Débora. Cuarenta años fue juez de Israel la profetisa Débora, al cabo de los cuales los madianitas los dominaron durante siete años. Conviene recordar que el patriarcado tuvo excepciones. Como ahora.

GEDEÓN, juez que rechazó ser proclamado rey de Israel

Miembro de la tribú de Manasés, hijo de Jonás. Estaba trillando cuando un mensajero celestial le anunció que libertaría a las tribus de sus enemigos que los oprimían. Gedeón tocó la trompeta de concentración de las tribus y juntó un ejercito de treinta y dos mil hombres que iban a enfrentarse al ejército conjunto de madianitas y ámale citas en el valle de Jesrael. Gedeón escogió trescientos guerreros d entre los suyos y aprovechando el descanse nocturno del ejercito enemigo, les entregó trompetas y vasijas con luz y entraron  tocando las trompetas y sompiendo las vasijas para que hubiera luz, con lo que los sorprendidos durmientes se enfrentaron entre ellos y la mayoría fueron muertos alli mismo con la ayuda de las tribus de Asier y de Neftalí y toda la de Manasés. Los israelitas aclamaron a Gdeón como su libertador y quisieron hacerlo su rey, pero él se negó, pidiendo a cambio loa zarcillos de oro que habian arrebatado al enemigo, haciendo con ellos un Ecofin y poniéndolo en Efra, su lugar de nacimiento.  El oro siempre ha tentado a los gobernante, incluso actu-ando como jueces. Alberto Revuelta