Pese a las apariencias, el presidente del gobierno español, no estuvo de cuerpo presente en la sala del Senado donde estaba citado para sacarlo esposado al juzgado o al cementerio civil segun el profeta venido de Galicia para liderar el Partido Poular tras el desastre de la moción de censura y la defenestración del señor Casado por la señora Diaz. Oyendo y, sobre todo, viendo al senador elegido para quebrar al señor Sánchez me preguntaba ayer qué clase de estultos hay en la ejecutiva del PP para elegir a semejante pipiolo como encargado de muletear a un especimen de la acreditada ganadería de Gonzalez Romero y,sobre todo, para que entrara, con estoque de plastiquillo, a matar. El espectáculo me trajo a la memoria mis años destinado en las montañas de Pontevedra en aldeas y carreiros y ribaziños. . Algunos de los señores curas del arciprestazo de Forcarey reunianse a jugar al tresillo las tardes de los dias no feriados y, con cartas de Fournier y oruxo que alambicaba anualmente uno de ellos en su casa parroqual y que era muiy apreciado y bien pagado por paisaniños de la comarca y clero asistemnte, pasaban tan ticamente las horas hasta el anochecer. Uno de esos dias con lluvia llorona y nubes negras que hacen la noche anticiparse a su hora oficial, el señor arcipresnte, don Xosé Precedo, de casi dos metros, bien parecido y de buen yantar y trasegar, volviase andando a su rectoral, unos dos kilometros monte adelante. Al cabo entrouye la necesidad de orinar y acercose a un lado del carreiriño dispuesto a evacuar aguas menores, como así hizo. Pero con el oruxo seguia oyendo correr la meada hasta que pasó un paisano y dijole, «don Xosé, qué fa», «mexo, neniño, mexo pero sigue sonando y no para», «¡ay, señor arcipreste!, lo que suena es el ribazo que corre abajo», «menos mal que lo viste, pues yo pensé: eu mexo e si me desmeixo que me desmeixe». Otro tanto le ocurrió ayer a don Pedro Sànchez, que tras oir la regatona del escaso senador y darse cuenta de que solo era un regatiño pequerretiño, apresurose a irse a su casa y dejar a la comisión y a su presidente jugando al tresillo y bebiendo oruxo. A otro día, o sea hoy, !casualidades de la vida española y aznarina!, un magistrado del Supremo ordena a la Audiencia Nacional que investigue si las cuentas del PSOE pudieran manifestar a modiño que había financiación ilegal del partido. El señor cura de un aldea de Lerez sospechaba que alguien cogía monedas de la bandeja pero no lograba probarlo. Más en la fiesta de san Benitiño, al volverse para el dominus vobiscum, vio al fondo de la Iglesia al sacristán cogiendo monedas para guardárselas: ! Ay coño, cacheite! ( te pesqué ). Llamabase don Aristóbulo, más no fuera nunca senador. Ajrl