Se trata de una vieja norma marinera, de transmisión oral, para oficiales del castillo de popa y de timoneles, a los que, no obstante se les aconseja que mantengan la caña del timón en sus manos para que siga el rumbo. Hoy 18 de julio, día del noventa aniversario del glorioso alzamiento nacional de unos militares contra la Republica, el presidente del PP se ha autodefinido en un mitin y ha dicho:”YO NO SOY SÁNCHEZ”. Luminoso!. Einsteiniano!. Por eso no preside el gobierno español. A uno de los acólitos de la Iglesia parroquial de San Adrián de Cobres, mártir del siglo III, vestído de oficial de la Real Armada inglesa, con espadín y tricornio, desde el retablo del templo de finales del XVII, ayuntamiento de Vilaboa, provincia de Pontevedra, archidiocesis de Santiago de Compostela, bautizado Luciano, llamabanle “Trampas” los amigos, los otros monagos y el cura. El rapaz decía: “Eu non son Trampas, son Luciano”. Mas quedouse con Trampas para toda a vida.
Al presidente del PP, por iniciativa propia, le ocurre otro tanto; NO ES SANCHEZ. Certeza de toda certitud, que comprende hasta su secretario general, don Miguel Tellado “el Torpe”, bautizado por don Aitor Esteban antes de irse a la gabarra del Nervión a buscar al elefante que bajaba por la ría cargado de zurracapote hasta las trancas.
Escribo en la duermevela tras el triunfo de la selección nacional de fútbol masculino y comprobar que solo estaba Pedro Sánchez. No se vio tras el cristal antibalas al que se sabe él mismo que no es Pedro Sánchez, sino Núñez por parte de padre y Feijóo vía materna de su misma sangre. Así que no pudo saludar a Trump que tragó bilis futbolística sin que apareciese Orbiscal para explicarle porque la selección española tiene magia sin MAGA. Y sin VOX ni PP ni PSOE. Solo fútbol y ganas de hacerlo bien y ganar. Futuro del que no hay en el Congreso los miércoles que huele a caserón urinario y bajuno de gentes que solo se miran a sí mismos. Ajrl