El no presidente del gobierno español le ha dicho en plan admonitorio al presidente del gobierno del Reino de España que no está dispuesto a tolerar que utilice vías emocionales en el asunto de la vivienda por el fallecimiento de una ciudadana de edad provecta.
Anoche en varias ciudades del reino se realizaron marchas y vigilias cívicas en recuerdo de la fallecida. En Madrid el cálculo oficial contaba con algo más de 20.000 participantes. La mayoría gente joven y muy joven.
La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón escrita en 1630, recoge la frase que titula esta columna, pues, pese al apocalíptico no presidente del gobierno, las emociones de los ciudadanos no dependen de los políticos, aunque intenten provocarlas, o, al menos controlarlas, sino de la íntima sensibilidad de las personas que reciben un impacto que, la mayor partir de las veces no controlan.
Veremos cómo resultan los viajes para procesionar al señor Vivas por las calles de Septa. Y que consecuencias políticas conllevará la presencia de los reyes españoles en el antiguo presidio. Las derechas partidistas españolas no deberían olvidar el apoyo del Israel sionista de Netanyahu y el estadounidense de Trump al sultán marroquí para convertir su país en el más poderoso del norte de África.
Los grandes puertos y zonas de comercio libre de Tánger ya funcionando y de Nador a punto de inaugurarse pueden ahogar a Ceuta y Melilla y reducir el tráfico de los puertos de Algeciras y Valencia. No he oído a los dirigentes de VOX y del PP aclarar su posición en este asunto, si es que la tienen.
Juan Ruiz de Alarcón, nacido en México, estudiante de leyes en la universidad de Salamanca, escribió en “La verdad sospechoso” sobre la salud de muertos que otros mataban. Buenos tiempos para leer al licenciado novohispano. Ajrl