Del 27 de noviembre al 2 de diciembre el papa ha deambulado por Turquía y Libano, lugares en crisis económicas graves e inflaciones descontroladas que atemorizan a sus poblaciones. Ambos países influenciados por la guerra de Israel contra los gazatíes. En la actual Antakya, al este de Turquía, los seguidores de Jesús de Galilea fueron llamados khristianoi. 21.000 católicos caminan su vida en Turquía, entre una población de casi 90 millones de musulmanes. Recordemos la historia reciente para comprender. Las masacres hamidianas ocurridas entre 1894 y 1896 actos criminales a gran escala cometidos contra los cristianos armenios causaron según las estimaciones más fiables cerca de 200.000 personas asesinadas. A los pocos años, en 1915 el genocidio contras loas armenios cristianos ordenado por los oficiales de loa llamados “jóvenes turcos” causó 1.000.000 de muertes, al menos. Entre 1915 y 1918 otro genocidio contra los cristianos asirio-caldeos, causó alrededor de 275-000 muertos. A esos genocidios Mustafà Kemal, el creador de la actual Turquía los designo como “actos vergonzosos”. Pero las actuales autoridades del régimen turco se niegan a aceptar designarlos como genocidios. A esas muertes que diezmaron gravísimamente la población cristiana hay que añadir que casi 1.500.000 cristianos ortodoxos tucos fueron expulsados a Grecia, que, a su vez, expulsó 500.000 turcos. Tales hechos han llevado a que los cristianos que residen en Turquía pertenezcan a Iglesias orientales, ortodoxas, católica y protestantes- Concretando en los miembros de la Iglesia católica: de rito latino se contabilizan 10.000 personas; de rito arameo 4.500; de rito caldeo 2.800; de rito siriaco 2.000 y de rito bizantino menos de 1.000. Es variedad es signo de una rica y muy compleja historia que ha mantenido a lo largo de los siglos culturas y modos de orar y congregarse que las políticas dominantes han anulado, pero que la Iglesia católica mantiene y cuida. León, muchos años en regiones despobladas y empobrecidas, recuerda que “para subsistir. el cristianismo no debe temer la condición de minoría, que es – a la vez – testimonio del pasado y fermento de futuro. No nos identifiquemos con la cultura dominante para sobrevivir”. Ajrl